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Cómo ayudar a los niños para que pierdan el miedo a los cementerios

16 agosto, 2016

Como es lógico, los niños son los que más afectados quedan ante el fallecimiento de un familiar o ser querido, sobre todo si este era muy cercano como un abuelo, un tío o su padre o madre. Ayudarlos a atravesar por esta difícil situación es todo un reto por lo que es necesario conocer la forma adecuada de hablarles de lo que ha sucedido y cómo esto es un nuevo capítulo en sus vidas. Así mismo es indispensable hacer que ellos pierdan el miedo a los cementerios, pues en caso de que su familiar lleve un entierro tradicional es importante que el infante pueda asistir al funeral y a las visitas sin que tenga que sentir algún temor respecto al lugar.

Estos espacios que en otros lugares se denominan campos santos, cuentan con una mala fama gracias a los diferentes medios de comunicación, que se han encargado de introducir en los niños la idea de que los cementerios son un lugar horrible en el que están los cuerpo de personas que han fallecido y que al llegar la noche, comienza a verse todo tipo de comportamiento siniestro que les causa gran temor y ansiedad. Las películas de terror han contribuido mucho a afianzar esta idea y sacarla de su cabeza puede ser una tarea difícil.

Sin embargo, cuando tenemos que ayudarlos a superar esta situación podemos hacernos de métodos bastante efectivos para que el menor pueda identificar que este lugar no es para nada negativo sino que se convertirá en el lugar en el que esa persona ahora deberá estar pero que no permanecerá allí por mucho tiempo, por lo menos no en su espíritu. Pero seguro se está preguntando cómo podemos lograrlo sin que el pequeño sufra de un gran episodio de estrés y ansiedad seguido de un cuadro de temor y miedo.

Pues bien en la psicología muchos expertos aseguran que lo mejor que podemos hacer en estas situaciones es tratar de explicar de una forma natural y certera lo que ha pasado para que él se sienta tomado en cuenta y tratado como un ser lógico y pensante y no solamente como un niño pequeño. Esto no significa que el niño deba entender todo el proceso, sobre todo si es de una edad muy corta, pero si hablamos con la verdad de la forma adecuada, el niño se sentirá incluido en lo que está pasando participando de forma activa en el proceso.

Es entonces donde es necesario que uno de los familiares ya sean sus padres o alguien cercano a ellos, quienes deben asumir el papel más importante de todos y hablar con plena honestidad. Decirle al niño que su ser querido ha muerto porque así debía pasar, es una explicación inconclusa que puede causar un profundo daño psicológico en el que se crea un rencor por la vida misma. Por otro lado decirle que una persona que no atendió al comportamiento adecuado, por ejemplo en un accidente de auto ocasionado por pasar una luz roja o estar en estado de ebriedad, puede también causar que el niño asuma que todas las personas fuera de su círculo son irresponsables y de malas intenciones.

Se recomienda en estos casos entonces, contarle al menor que fue lo que sucedió de forma tal que no tenga que asumir que la vida es mala o que la gente que lo rodea es peligrosa. Decirle “sabemos que lo vas a extrañar mucho, pero su partida hace parte del proceso natural de la vida en el que hacemos lo que debemos hacer y al cumplirlo nos vamos” es una manera menos simple y más amigable para que el menor entienda lo que acaba de suceder. De igual forma asegurarle que todas las personas cometen errores que a veces nos ponen muy tristes (en caso de que haya sido un accidente) pero que no se hacen con la intención de dañarnos, es evitar en cierta medida que el menor se llene de odios frente a los demás.

Por otro lado para que el niño sienta la confianza de entrar en los cementerios sin temor, es necesario primero preguntarle qué es lo que más le asusta de ellos para así identificar sus temores y poder dar una explicación más lógica. Cuando haya hablado con él, busque la forma de explicarle cómo en realidad son, muéstrele algunas fotografías que le den un referente distinto a lo que él conoce y lo más importante es contarle que de ahora en adelante esa será la nueva casa o lugar de descanso de la persona que ha fallecido y que es necesario que permanezca allí con los demás porque ya no puede acompañarnos más. Hacerlo con cariño y afecto es la mejor opción en estos casos.

Al cambiar el paradigma prestablecido en el menor, es posible que él pueda aceptar que estos lugares no son lo que pensaba y que en realidad no son lugares negativos. En nuestra funeraria podemos asesorar a que usted pueda encontrar cementerios con una infraestructura completamente adecuada para ayudarlos a superar el miedo que sienten al pensar en ellos, pues cuentan con una gran cantidad de vegetación, dando un paisaje natural asombroso y además con elementos visuales que acompañan este haciéndolo un lugar más agradable y positivo para todos. Recuerde que los niños deben ser tratados como niños pero ello no significa que debamos ocultarles la verdad.

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