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CÓMO SOBREVIVIR TRAS LA PÉRDIDA DE UN HIJO

7 septiembre, 2015
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Antes de profundizar en los sentimientos que nos producen la pérdida de un hijo ya sea esperada por alguna enfermedad o inesperada con algún accidente, es necesario tener en claro que hombres y mujeres no reaccionamos de la misma manera, ni tenemos las mismas necesidades ni formas de canalizar la pena, la rabia y el dolor que tendremos. Entender e internalizar esto nos ayudará a empatizar un poco más en los procesos del otro y a darle los espacios y apoyo necesarios que la pareja necesita.

La muerte de un hijo es una de las experiencias más duras, difíciles y dolorosas que puede sufrir un ser humano. Los padres nos sentimos responsables de la protección de nuestros hijos y podemos pensar que le hemos fallado a ellos y a nosotros mismos, podemos sentir la pérdida como un fracaso y con una gran culpabilidad.

A menudo produce tensiones y conflictos en la vida de pareja. Es muy probable que no vivamos al mismo tiempo los momentos de mayor dolor o las recaídas. El deseo sexual puede mantenerse o incluso aumentar en uno, mientras que en el otro disminuya o incluso desaparezca.

Un miembro de la pareja puede sentir, por ejemplo, que al otro no le importa lo suficiente (quizás porque no llora o porque no quiere hablar del hijo). A veces, la necesidad de parecer fuerte, puede interpretarse por el otro como falta de interés.

La mujer, en general, tiene más necesidad de hablar que el hombre y no siempre lo hace buscando respuestas, para ella, el simple hecho hablar le produce alivio. Al hombre, en cambio, el simple hecho de hablar, no sirve de mucho y cree que tiene que encontrar alguna solución al dolor de su mujer. Pero, en general, no es esto lo que le pide ella, sino sencillamente que la escuche. Al mismo tiempo, puede pensar que él necesita lo mismo y presionarlo para que se exprese también.

El padre puede sentirse de esta manera acorralado y, al mismo tiempo culpable de no poder hacer algo para calmar la pena y el dolor de su pareja. Ante esta situación, una reacción frecuente en el hombre es buscar refugio en el trabajo o en otro tipo de actividad, o encerrarse  cada vez más en sí mismo.

Para salir de esta situación, la pareja necesita hacer un gran esfuerzo de comprensión mutua, de aceptar que hay cosas que el otro no puede darle, y que no les hace bien  juzgar ni comparar el modo en que viven cada uno la muerte del hijo. La mujer tiene que entender que su expresión emocional produce una terrible impotencia en él. Y él, a su vez, debe saber que no debe dar una respuesta sistemática al sufrimiento de ella, que escucharla atentamente es la manera de ayudarla y que es importante hablar más con su mujer de lo que siente.

Es un mito que las parejas que pierden hijo acaben frecuentemente separándose. Es cierto que, si existían ya problemas previos de relación, éstos se pueden intensificar. Si no hay hermanos, el hijo puede hacer, a veces, de bisagra que unía a la pareja.  La muerte del hijo puede también ayudar a estrechar y consolidar los lazos de la pareja.

ALGUNAS SUGERENCIAS

  • Convéncete que te resultará muy difícil sobrellevar esta situación solo/a.
  • No pretendas tampoco que tu pareja sea en tu principal apoyo, recuerda que él también está sobrellevando su propio dolor.
  • Busca una o dos personas de confianza (procura que no sea siempre la misma).
  • Procura mantenerte lo más unido posible a tu pareja, apoyarse mutuamente, respetar el ritmo y la manera de llevar el duelo de cada uno.
  • Es necesario paciencia, comprensión y creatividad para introducir cambios en la forma de vivir en pareja.

 

 

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